La continuidad del negocio y la protección del servicio al cliente son pilares fundamentales en la gestión moderna de organizaciones críticas. En este contexto, la integración estratégica del Análisis de Impacto al Negocio (BIA) y la Gestión de Riesgos permite no solo identificar procesos vitales y sus tiempos de recuperación, sino también anticipar amenazas y vulnerabilidades que podrían comprometer la operación y los resultados esperados de una empresa.
Mientras el BIA se enfoca en el impacto financiero, legal y reputacional de una interrupción del negocio, la gestión de riesgos aporta una visión preventiva y correctiva basada en probabilidades e impactos de la materialización de riesgos, alineada con marcos metodológicos como lo puede ser la ISO 31000. Ambas, hacen sinergia metodológica y fortalece la resiliencia institucional.
¿Que buscamos con ello?
Facilitar la toma de decisiones informadas, asegurando con ello que, ante cualquier evento de contingencia, como empresa, se pueda responder con eficacia, minimizando pérdidas y preservando la confianza del cliente. Contar con una Plan de Continuidad de Negocio no es sólo tener un plan de recuperación, es integrar dicha capacidad de cada una de las acciones, procesos y decisiones que podemos tomar en el día a día



